martes, 10 de diciembre de 2013


El Dios de la Paz está siempre ocupado. Apenas tiene tiempo de mirarse al espejo, se pasa el día tocando su trompeta. La trompeta del Dios de la Paz hace feliz a la gente. 
El Dios de la Paz está siempre ocupado. Apenas tiene tiempo de mirarse al espejo, porque esparce un agua misteriosa. Del agua nacen verdes montañas que se pueblan de árboles y de hermosas flores.
El Dios de la Paz está siempre ocupado. Apenas tiene tiempo para mirarse al espejo, en vez de eso le pone nombre a la gente. 
- “Tú te llamarás es Otto.” 
- “Tú te llamarás Hans.
- “Tú Tomas.” 
- “Y tú serás… ¡Johan!”.
Para darle las gracias al Dios, Johan le regala su sombrero. El Dios de la Paz está muy contento, quiere ver cómo le sienta el sombrero y por primera vez se mira en un espejo.
Pero lo que ve en el espejo es el diablo. Y el diablo del espejo le dice: - “Tú eres yo... y yo soy tú”. - “¿Qué voy a hacer ahora? - se pregunta. "Este diablo no dejará en paz a la gente! ¿Qué hago? ¿Qué puedo hacer ahora?”

relatos 


¿Quieren saber qué pasó con el dios de la paz?... 
Yo se lo que pasó...

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