Nombre: Ainhoa Orte García
Título del proyecto: Historias para pensar (o no) [anteriormente El monstruo sin nombre]
Objetivos del proyecto: Hacer llegar a la gente cuentos e historias que les inciten a reflexionar sobre sí mismos, la vida y otras cuestiones personales.
Evolución del proyecto: En un principio partió de un cuento que leí vi en formato de vídeo hace ya un tiempo, un cuento que aunque parecía contado para niños contenía reflexiones demasiado profundas para edades tempranas. Esta historia en particular (de entre todas las que he leído), es de las que más me ha gustado siempre, de manera que decidí que quería hacerla llegar al público de una manera más o menos entretenida.
La primera idea fue la de grabar un vídeo de mí misma contando la historia, haciendo gestos y modificando voces para que fuera más dinámico y no perder la atención del público. Luego pensé que estaría bien que se pudiera contar entre varios, haciendo una especie de representación de teatro con mi voz en off contando la historia, para que quedara clara y se entendiera.
Por problemas técnicos y personales no se pudo llevar a cabo de manera que tuve que escoger otro tipo de formatos, y para que no fuera una única historia, ya que hay muchísimas por ahí, conocidas o no, decidí que añadiría más para que la gente también las conociera, de esta forma surgió el término "Cuentacuentos" que es lo que ha resultado ser finalmente.
Descripción pormenorizada del proyecto definitivo: la idea principal es la ya comentada un poco más arriba. Quería hacer llegar al mundo este tipo de cuentos e historias, en diferentes formatos para que fuera algo más dinámico y que fueran historias no demasiado largas, para no perder la atención de los lectores/espectadores. Además de invitar a la libre reflexión pretendía fomentar ligeramente la lectura, que parece haber pasado de moda en los últimos tiempos, mediante historias cortas llenas de significado (o no), porque siempre hay gente reflexiona tras leer relatos de este tipo y otros que por otro lado los toman simplemente como pasatiempo, la magia del libre albedrío. Este proyecto es en esencia un blog, que sirve como recopilación del tipo de historias que ya he mencionado. Aparecen en diferentes formatos; vídeo, escrito, audio y presentación visual, para hacerlo un poco más ameno a la lectura tradicional. Pensé quizá aándir mi opinión y reflexiones sobre los cuentos pero finalmente no me pareció apropiado hacerlo, no quería condicionar al resto del mundo ni nada parecido, cada cual debería tener sus pensamientos y reflexiones personales y propias.
En el cuento de "El monstruo sin nombre" he añadido el vídeo por el que me dejé inspirar para este trabajo. Como ya he dicho la idea en un principio era realizar uno propio, pero debido a dificultades para reservar el plató de vídeo y cámaras de grabación, al no disponer de medios propios no pude realizarlo y acabé añadiendo uno que ya estaba hecho. Posteriormente pensé en grabarme a mí misma con el vídeo que está añadido de fondo y que fuera yo la que hablaba, pero o tapaba mucho la imagen o el sonido era bastante malo asique al final no pudo ser. Finalmente conseguí grabar solo audio y añadí imágenes y vídeos sacados de internet que tuvieran que ver con la historia que narraba.
Los medios utilizados han sido principalmente este blog de Blogger, creado exclusivamente para este trabajo, al que he ido añadiendo las entradas con las historias, y diferentes opciones que consideré interesantes, como el botón de Google+, pensado para que se pueda compartir y lo vea más gente. También enlaces permanentes a los audios (en formato de vídeo) que tengo subidos a mi cuenta en Youtube, opción de buscar por palabras o por interés en el blog y las entradas más visitadas, para que el acceso sea más sencillo.
He utilizado principalmente el buscador de google para las imágenes y las historias (teniendo cuidado del Copyright, por eso son principalmente anónimas, inventadas o de sabiduría popular zen), Youtube para los vídeos y la página "acedownloader.com" para descargalos en formato mp4 y poder manipularlos con el MovieMaker. Me he visto obligada a usar el MovieMaker por tener problemas técnicos con el ResolumeArena. El audio está grabado con la grabadora del ordenador ya que aunque mi cámara tiene grabadora de sonido, éste reberberaba y la calidad era penosa.
Los archivos se encuentran en formato .avi (así los guardé antes de subirlos a Youtube), .jpeg, escritos y en presentación vía Prezi. La duración de los audios/vídeos no supera el minuto y medio (por aquello de que son historias cortas) y el vídeo de "El monstruo sin nombre" no llega siquiera a los 6 minutos, lo que los hace bastante amenos. Tanto el blog como los vídeos están compartidos mediante mis cuentas de Google+ y Facebook, esperando que puedan tener cuantos más lectores/oyentes mejor.
La conexión de los medios finales con el destinatario es tanto visual como auditiva, están dentro de la gran red que es internet, lo que lo pone en bandeja de plata para todo aquel que tenga conexión web y porque es es medio más rápido y eficaz de promocionar y dar a conocer cualquier cosa. Se pueden leer y oír en solitario o en compañía, puedes reflexionar para tus adentros o "discutir" con tus amigos por todo ese tipo de cosas sobre las que nos hacen reflexionar estas historias y que generalmente no queremos o no tenemos tiempo de pensar en ellas. La idea es que lleguen al lector y le hagan poner el cerebro a trabajar, que se preocupe de pensar en el significado de los cuentos y eso a su vez le haga reflexionar sobre otras cosas y tomar conciencia de ello.
No hay destinatarios ideales, creo que casi cualquiera con un mínimo de nivel intelectual y que sepa leer sería el apropiado, pero especialmente aquellos que siempre van con prisa y nunca tienen tiempo para nada deberían pararse 10 minutos y echarle un vistazo al blog, es posible que quedaran gratamente sorprendidos. El efecto buscado es el mencionado arriba, reflexionar acerca de cosas de las que no nos preocupamos normalmente pero que están ahí, y merecen nuestra atención tanto como el aviso de batería baja del móvil.
Los objetivos se han cumplido creo yo, aunque me hubiera gustado, como ya he dicho, poder hacer el vídeo sobre "El monstruo sin nombre", que es la historia que yo considero más importante, hubiera hecho que quedara más completo el trabajo final.
domingo, 12 de enero de 2014
sábado, 11 de enero de 2014
En cierta ocasión, un joven llegó a un campo de leñadores con el propósito de obtener trabajo. Habló con el responsable y éste, al ver el aspecto y la fortaleza de aquel joven, lo aceptó sin pensárselo y le dijo que podía empezar al días siguiente.
Durante su primer día en la montaña trabajó duramente y cortó muchos árboles.
El segundo día trabajó tanto como el primero, pero su producción fue escasamente la mitad del primer día.
El tercer día se propuso mejorar su producción. Desde el primer momento golpeaba el hacha con toda su furia contra los árboles. Aun así, los resultados fueron nulos.
Cuando el leñador jefe se dio cuenta del escaso rendimiento del joven leñador, le preguntó:
-¿Cuándo fue la última vez que afilaste tu hacha?
El joven respondió:
-Realmente, no he tenido tiempo... He estado demasiado ocupado cortando árboles...
viernes, 10 de enero de 2014
jueves, 9 de enero de 2014
Tanzan Y Ekido iban un día por un camino embarrado. Caía una fuerte lluvia. Al llegar a un recondo, se encontraron a una joven encantadora con kimono y faja de seda, que no podía atravesar el cruce.
“Vamos, muchacha”, dijo Tanzan enseguida, y alzándola en brazos la pasó.
Ekido no volvió a hablar hasta la noche, cuando llegaron a alojarse en un templo. Entonces no pudo contenerse más. “Nosotros los monjes, no debemos acercarnos a las mujeres”, le dijo a Tanzan, “especialmente a las jóvenes y bonitas. Es peligroso. ¿Por que hizo usted eso?”.
“Yo dejé a la chica allá atrás”, dijo Tanzan. “¿Usted todavía la está cargando?”.
“Vamos, muchacha”, dijo Tanzan enseguida, y alzándola en brazos la pasó.
Ekido no volvió a hablar hasta la noche, cuando llegaron a alojarse en un templo. Entonces no pudo contenerse más. “Nosotros los monjes, no debemos acercarnos a las mujeres”, le dijo a Tanzan, “especialmente a las jóvenes y bonitas. Es peligroso. ¿Por que hizo usted eso?”.
“Yo dejé a la chica allá atrás”, dijo Tanzan. “¿Usted todavía la está cargando?”.
Se hallaba el Buda en el bosque de Jeta, cuando llegaron numerosos ascetas de diferentes escuelas y tendencias filosóficas. Algunos decían:
- El mundo es eterno. Eso es lo cierto y todo lo demás es un engaño.
Otros aseguraban:
- El mundo no es eterno y esta es la única verdad.
Unos aseveraban que el mundo es infinito y otros que el mundo es finito. Unos, que el cuerpo y el alma son lo mismo, y otros, que son dos realidades diferentes. Algunos, que el Buda tiene existencia tras la muerte, y otros, que carece de tal. Otros, que el Buda ni existe ni no existe tras la muerte. Y así cada uno de ellos sostenía sus puntos de vista, en la convicción de que los suyos eran los verdaderos y los demás los falsos. Así pasaban su tiempo en cerradas polémicas e incluso llegaban a la indignación y el insulto. Todo ello fue oído y visto por un grupo de monjes, que después le relataron al Bienaventurado lo sucedido. Buda comentó:
- Monjes, esos disidentes son ciegos que no ven, que desconocen tanto la verdad como la no verdad, tanto lo real como lo no real. Ignorantes, polemizan y se ensarzan como me habéis relatado. Ahora os contaré un suceso de los tiempos antiguos. Había un rajá que mandó reunir a todos los ciegos que había en Savathi y pidió que les pusieran un elefante. Así se hizo. Se les instó a los ciegos a que tocasen el elefante. Uno tocó la trompa, otro el colmillo, otro la pata, otro la cabeza y así sucesivamente. Después el rajá se dirigió a los ciegos para preguntarles:
- ¿Qué os ha parecido el elefante que habéis tocado?
- Un elefante se parece a un cacharro Contestaron los que habían tocado la cabeza.
- Es como un cesto de aventar -aseguraron los que hubieron palpado la oreja.
- Es una reja de arado -sentenciaron los que habían tocado el colmillo.
- Es un granero -insistieron los que tocaron el cuerpo.
Y así sucesivamente. Y cada uno, empeñado en su creencia, empezaron a discutir y querellarse entre ellos
- El mundo es eterno. Eso es lo cierto y todo lo demás es un engaño.
Otros aseguraban:
- El mundo no es eterno y esta es la única verdad.
Unos aseveraban que el mundo es infinito y otros que el mundo es finito. Unos, que el cuerpo y el alma son lo mismo, y otros, que son dos realidades diferentes. Algunos, que el Buda tiene existencia tras la muerte, y otros, que carece de tal. Otros, que el Buda ni existe ni no existe tras la muerte. Y así cada uno de ellos sostenía sus puntos de vista, en la convicción de que los suyos eran los verdaderos y los demás los falsos. Así pasaban su tiempo en cerradas polémicas e incluso llegaban a la indignación y el insulto. Todo ello fue oído y visto por un grupo de monjes, que después le relataron al Bienaventurado lo sucedido. Buda comentó:
- Monjes, esos disidentes son ciegos que no ven, que desconocen tanto la verdad como la no verdad, tanto lo real como lo no real. Ignorantes, polemizan y se ensarzan como me habéis relatado. Ahora os contaré un suceso de los tiempos antiguos. Había un rajá que mandó reunir a todos los ciegos que había en Savathi y pidió que les pusieran un elefante. Así se hizo. Se les instó a los ciegos a que tocasen el elefante. Uno tocó la trompa, otro el colmillo, otro la pata, otro la cabeza y así sucesivamente. Después el rajá se dirigió a los ciegos para preguntarles:
- ¿Qué os ha parecido el elefante que habéis tocado?
- Un elefante se parece a un cacharro Contestaron los que habían tocado la cabeza.
- Es como un cesto de aventar -aseguraron los que hubieron palpado la oreja.
- Es una reja de arado -sentenciaron los que habían tocado el colmillo.
- Es un granero -insistieron los que tocaron el cuerpo.
Y así sucesivamente. Y cada uno, empeñado en su creencia, empezaron a discutir y querellarse entre ellos
miércoles, 8 de enero de 2014
Había una vez en un lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un jardín esplendoroso con árboles de todo tipo: manzanos, perales, naranjos, grandes rosales,... Todo era alegría en el jardín y todos estaban muy satisfechos y felices. Excepto un árbol que se sentía profundamente triste. Tenía un problema: no daba frutos.
-No sé quién soy... -se lamentaba-.
-Te falta concentración... -le decía el manzano- Si realmente lo intentas podrás dar unas manzanas buenísimas... ¿Ves qué fácil es? Mira mis ramas...
-No le escuches. -exigía el rosal- Es más fácil dar rosas. ¡¡Mira qué bonitas son!!
Desesperado, el árbol intentaba todo lo que le sugerían. Pero como no conseguía ser como los demás, cada vez se sentía más frustrado.
Un día llegó hasta el jardín un búho, la más sabia de las aves. Al ver la desesperación del árbol exclamó:
-No te preocupes. Tu problema no es tan grave... Tu problema es el mismo que el de muchísimos seres sobre la Tierra. No dediques tu vida a ser como los demás quieren que seas. Sé tú mismo. Conócete a ti mismo tal como eres. Para conseguir esto, escucha tu voz interior...
¿Mi voz interior?... ¿Ser yo mismo?... ¿Conocerme?... -se preguntaba el árbol angustiado y desesperado-. Después de un tiempo de desconcierto y confusión se puso a meditar sobre estos conceptos.
"Tú nunca en la vida darás manzanas porque no eres un manzano. Tampoco florecerás cada primavera porque no eres un rosal. Tú eres un roble. Tu destino es crecer grande y majestuoso, dar nido a las aves, sombra a los viajeros, y belleza al paisaje. Esto es quien eres. ¡Sé quien eres!, ¡sé quien eres!..."
En un reino lejano de Oriente se encontraban dos amigos que tenían la curiosidad y el deseo de saber sobre el Bien y el Mal. Un día se acercaron a la cabaña del sabio Lang para hacerle algunas preguntas. Una vez
dentro le preguntaron:
-Anciano díganos: ¿qué diferencia hay entre el cielo y el infierno?...
El sabio contestó:
-Veo una montaña de arroz recién cocinado, todavía sale humo. Alrededor hay muchos hombres y mujeres con mucha hambre. Los palos que utilizan para comer son más largos que sus brazos. Por eso cuando cogen el arroz no pueden hacerlo llegar a sus bocas. La ansiedad y la frustración ca
da vez van a más.
da vez van a más.
Más tarde, el sabio proseguía:
-Veo también otra montaña de arroz recién cocinado, todavía sale humo. Alrededor hay muchas personas alegres que sonríen con satisfacción. Sus palos son también más largos que sus brazos. Aun así, han decidido darse de comer unos a otros.
sábado, 4 de enero de 2014
viernes, 3 de enero de 2014
Había una vez un picapedrero que estaba sumamente insatisfecho consigo mismo y su posición en la vida.
Un día, cuando pasaba por la casa de un acaudalado comerciante, vio -a través de la puerta entreabierta- exquisitas pertenencias y visitantes distinguidos. "Qué poderoso debe ser ese hombre", pensó con envidia, "Quién pudiera ser como él".
Ni bien lo pensó, se convirtió en dicho hombre. Así, comenzó a disfrutar de lujos que nunca había imaginado. También fue blanco de envidias de otros.
Un día se topó en la calle con un séquito que acompañaba a un alto funcionario del gobierno. La gente detenía su marcha para ver tal caravana, y era,
a su vez, desplazada hacia atrás por los soldados. Nuestro picapedrero... perdón, rico comerciante, deseó ser este personaje que tenía tanto poder -además de dinero- y... lo fue! Así se encontró, al cabo de unos días, en medio de un acto oficial, emperifollado con un grueso y rígido uniforme, muerto de calor mientras el sol le daba de lleno. No puedo menos que pensar "El sol sí que es poderoso, doblega a un alto oficial". Al pensar así... se hizo sol. Brilló ferozmente sobre campos y trabajadores, sobre ciudades y pueblos. Hizo arder bosques.
Pero cuando estaba disfrutando de su poder, una nube negra se interpuso entre él y la tierra. Solo eso bastó para desear ser la oscura nube... y nube fue.
Así, lanzó toneladas de agua a su paso, llenó cauces de ríos secos, inundó comarcas, ahogó cultivos haciendo alarde de fuerza hasta que... un fuerte viento le cortó la diversión lanzándolo al medio del oceáno. Ya nos imaginamos cuál fue su siguiente deseo.
Y viento fue. Sopló en todo su rigor, levantando techos de moradas, destruyendo poblados, haciendo levantar en sus giros a los mismo árboles. Fue temido como nunca.
Entonces miró algo que se mantenía inamovible ante su furia, no importaba con cuánta fuerza soplara. Era una gran roca, enorme.
"¡Quiero ser esa roca!" exclamó desesperado. "Ahora sí seré lo más poderoso de la tierra."
Y así fue como la roca sintió el ruido acompasado de un martillo hundiendo el cincel en su duro corazón. La roca estaba siendo alterada.
La dura roca se preguntó quién podría ser más fuerte que ella, y así fue como vio a su lado, la diminuta figura de un picapedrero.
Un día, cuando pasaba por la casa de un acaudalado comerciante, vio -a través de la puerta entreabierta- exquisitas pertenencias y visitantes distinguidos. "Qué poderoso debe ser ese hombre", pensó con envidia, "Quién pudiera ser como él".
Ni bien lo pensó, se convirtió en dicho hombre. Así, comenzó a disfrutar de lujos que nunca había imaginado. También fue blanco de envidias de otros.
Un día se topó en la calle con un séquito que acompañaba a un alto funcionario del gobierno. La gente detenía su marcha para ver tal caravana, y era,
a su vez, desplazada hacia atrás por los soldados. Nuestro picapedrero... perdón, rico comerciante, deseó ser este personaje que tenía tanto poder -además de dinero- y... lo fue! Así se encontró, al cabo de unos días, en medio de un acto oficial, emperifollado con un grueso y rígido uniforme, muerto de calor mientras el sol le daba de lleno. No puedo menos que pensar "El sol sí que es poderoso, doblega a un alto oficial". Al pensar así... se hizo sol. Brilló ferozmente sobre campos y trabajadores, sobre ciudades y pueblos. Hizo arder bosques.
Pero cuando estaba disfrutando de su poder, una nube negra se interpuso entre él y la tierra. Solo eso bastó para desear ser la oscura nube... y nube fue.
Así, lanzó toneladas de agua a su paso, llenó cauces de ríos secos, inundó comarcas, ahogó cultivos haciendo alarde de fuerza hasta que... un fuerte viento le cortó la diversión lanzándolo al medio del oceáno. Ya nos imaginamos cuál fue su siguiente deseo.
Y viento fue. Sopló en todo su rigor, levantando techos de moradas, destruyendo poblados, haciendo levantar en sus giros a los mismo árboles. Fue temido como nunca.
Entonces miró algo que se mantenía inamovible ante su furia, no importaba con cuánta fuerza soplara. Era una gran roca, enorme.
"¡Quiero ser esa roca!" exclamó desesperado. "Ahora sí seré lo más poderoso de la tierra."
Y así fue como la roca sintió el ruido acompasado de un martillo hundiendo el cincel en su duro corazón. La roca estaba siendo alterada.
La dura roca se preguntó quién podría ser más fuerte que ella, y así fue como vio a su lado, la diminuta figura de un picapedrero.
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